Mitología:
El Dios Thor, Dios del Trueno
Autora: Fire Valkyrja ®
Este importante dios pertenece a la Mitología
Nórdica. Es un Aesir, cuyo dios supremo era Odín o
Wotan. Es el Dios del Trueno y libraba una continua batalla contra
los Gigantes, utilizando como armas su imponente fuerza y su eficaz
martillo Mjollnir.
Se cree que pertenece a dioses anteriores
a la llegada de las primeras tribus germánicas.
Otros nombres: Donar,
Vingthor, Hlorridi
El más importante de los dioses nórdicos
después de Odín; tenía bastante semejanza con
el Júpiter
romano. Los germanos le consagraron el día Jueves.
Según algunos mitólogos, Thor
o Donner (Donar) es el hijo de Jörd (Erda, la Tierra)
y de Odín, pero otros afirman que su madre era Frigg, la
reina de los dioses. De niño destacó por su gran tamaño
y fuerza y, muy poco después de su nacimiento, sorprendió
a la asamblea de los dioses levantando y arrojando juguetonamente
diez grandes fardos de pieles de oso. Aunque era por lo general
de carácter afable, Thor incurría a veces en una cólera
terrible y como en esas ocasiones era muy peligroso, su madre, incapaz
de controlarle, lo enviaba lejos de su hogar y confiaba su cuidado
a Vingnir (el alado) y a Hlora (calor).
Estos padres adoptivos, que eran también
considerados como la personificación de los relámpagos
difusos, pronto lograron controlarle y le criaron tan sabiamente
que los dioses guardaron un recuerdo muy agradecido de sus amables
servicios. El mismo Thor, consciente de todo lo que se les
debía, asumió los nombres de Vingthor y Hlorridi,
por los que también se le conoce.
Una vez hubo alcanzado su pleno crecimiento y la
edad de la sensatez, Thor fue admitido en Asgard entre el resto
de los dioses, donde pasó a ocupar uno de los doce sillones
de la gran sala de los juicios. También se le concedió
el reino de Thrudvang o Thrudheim, donde construyó
un maravilloso palacio llamado Bilskirnir (relámpago), el
más espacioso de todo Asgard. Poseía quinientas cuarenta
habitaciones para el alojo de los esclavos, que tras su muerte eran
bienvenidos a su hogar, donde recibían el mismo trato que
sus señores en Valhalla, pues Thor era el dios patrono de
los campesinos y las clases bajas.
Ya que era el dios del trueno, Thor era
el único al que nunca se le permitía pasar sobre el
maravilloso puente Bifröst, temiendo que lo quemara
con el calor de su presencia. Cuando deseaba unirse a sus compañeros
los dioses en el manantial Urdar, bajo la sombra del árbol
sagrado Yggdrasil, se veía forzado a llegar hasta allí
a pie, vadeando los ríos Kormt y Ormt, y los dos arroyos
Kerlaug, hasta llegar al lugar de la cita.
Thor, que era venerado como el dios más importante
en Noruega, fue el segundo en la trilogía del resto de las
naciones y fue llamado "viejo Thor", pues se suponía,
según algunos mitólogos, que pertenecía a una
antigua dinastía de dioses, sin tener en cuenta su edad actual,
pues era representado y descrito como un hombre en su plenitud,
alto y bien formado, con miembros musculosos y cabellos y barba
rojos y erizados, de los cuales, en momentos de rabia, saltaban
chispas.
El Martillo de Thor
Thor era el orgulloso propietario de un martillo
mágico llamado Mjöllnir (el aplastador), que arrojaba
a sus enemigos, los gigantes de hielo, con poder destructivo, y
que poseía la maravillosa propiedad de regresar siempre a
su mano, sin importar lo lejos que lo hubiese lanzado.
Ya que este enorme martillo, emblema de los truenos, estaba por
lo general incandescente, el dios poseía un guantelete de
hierro llamado Iarngreiper, que le permitía agarrarlo firmemente.
Él era capaz de arrojar a Mjöllnir hasta una gran distancia
y su fuerza, que siempre era formidable, se multiplicaba por dos
cuando se ponía su cinturón mágico, llamado
Megingjörd.
Se decía que el retumbar y el estruendo
del trueno se debía al paso de su carro, pues entre los dioses
sólo él no iba nunca a caballo, sino que caminaba
o conducía un carro de bronce tirado por dos chivos, Tanngniostr
(agrietador de dientes) y Tanngrisnr (rechinador de dientes), de
cuyos dientes y cascos saltaban constantemente las chispas.
El Culto a Thor
El nombre de Thor se dio a muchos de los lugares
que él solía visitar, como el puerto principal de
las islas Feroe y a las familias que afirman ser sus descendientes. Thor era considerado como una deidad preeminentemente benévola
y por esa razón era tan venerado en todas partes y se le
dedicaron templos en Moeri, Hlader, Godey, Gotland y Upsala y otros
sitios, donde la gente no faltaba para invocarlo para pedirle un
año favorable durante Jultide, su principal festival. Era
costumbre en esa ocasión el quemar un gran tronco de roble,
su árbol sagrado, como emblema del calor y de la luz del
verano, que ahuyentaría la oscuridad y el frío del
invierno.
Las novias se vestían invariablemente de
rojo, el color preferido de Thor, que era considerado emblemático
del amor y por la misma razón los anillos de compromiso en
el Norte eran por lo general hechos con piedra roja.
Los templos y las estatuas de Thor, como las de
Odín, estaban hechos de madera y un gran número de
ellos fueron destruidos durante el reinado de Olav el Santo. Según
las antiguas crónicas, este monarca convertía a la
fuerza a sus súbditos al cristianismo.
Sif, la de los Cabellos de Oro
Sif, esposa de Thor, estaba muy orgullosa de su
espléndida cabellera dorada, que la cubría desde la
cabeza a los pies como un brillante velo.
También ella era el símbolo de la
Tierra, pues se decía que su pelo representaba el césped
largo o el grano dorado que cubría las tierras de cosecha
del Norte. Thor estaba también muy orgulloso del hermoso
cabello de su esposa. Por tanto, es de imaginar su consternación
cuando se la encontró una mañana tan calva y carente
de ornatos como la tierra cuando el grano ha sido recogido y no
quedan más que rastrojos.
En su furia, Thor se alzó sobre sus pies
y juró que castigaría al que hubiese cometido tal
atrocidad, del que inmediata y correctamente conjeturó que
era Loki, el malicioso y conspirador; que siempre estaba a la busca
de algún acto malvado que cometer.
Tras coger su martillo, Thor se fue en busca de
Loki, el cual intentó evadir al airado dios cambiando de
forma. Pero fue inútil, pues Thor le alcanzó pronto,
cogiéndole por el cuello y casi estrangulándole, antes
de ceder ante sus súplicas y soltarlo. Cuando recuperó
el aliento, Loki imploró el perdón, pero sus ruegos
fueron en vano, hasta que prometió procurarle a Sif una nueva
cabellera, tan bella como la primera y tan profusa en longitud.
Sólo entonces dejó Thor marchar al
traidor. Loki reptó por las entrañas de la tierra,
donde se encontraba Svartalfaheim, para suplicarle al enano Dvalin
que le fabricara no sólo la preciosa cabellera, sino también
un regalo para Odín y Frey, cuya furia deseaba aplacar.
Su petición fue recibida favorablemente y
el enano fabricó la lanza Gungnir, que nunca erraba su objetivo
y el barco Skidbladgar, el cual, arrastrado siempre por vientos
favorables, podía navegar por el aire al igual que por el
agua, además de poseer la propiedad mágica de, aunque
contendiendo a los dioses y a todos sus corceles, poderse doblar
hasta alcanzar un tamaño tan diminuto que cabía en
un bolsillo. Finalmente, hilvanó una bellísima hebra
de oro, de la que fabricó la cabellera requerida para Sif,
declarando que tan pronto como tocara su cabeza, crecería
rápidamente desde allí como si fuera su propio pelo.
Loki estuvo tan satisfecho con tales pruebas de
la habilidad de los enanos, que declaró que el hijo de Ivald
era el más diestro de entre todos los herreros, palabras
que Brock, otro enano, acertó a oír, tras lo cual
exclamó que estaba seguro de que su hermano Sindri podría
producir tres objetos que sobrepasarían aquellos que Loki
sostenía, no sólo en valor intrínseco, sino
también en sus propiedades mágicas. Loki retó
inmediatamente al enano para que demostrara su habilidad, apostando
su cabeza contra la de Brock como garantía.
Sindri, informado de la apuesta, aceptó la
oferta de Brock de soplar el fuego con el fuelle, advirtiéndole,
sin embargo, de que él debería trabajar persistentemente
y sin un momento de descanso, si quería que tuviese éxito.
Procedió a calentar algo de oro, tras lo cual salió
a apalabrar el favor de los poderes ocultos. Durante su ausencia,
Brock trabajó con el fuelle diligentemente, mientras que
Loki, con la intención de hacerle parar, se transformó
en un tábano y picó cruelmente su mano. A pesar del
dolor, el enano siguió con su labor y cuando Sindri regresó,
sacó del fuego un enorme jabalí salvaje, llamado Gullinbursti,
debido a sus cerdas doradas, que tenía el poder de emitir
luz mientras cruzaba los cielos, pues era capaz de viajar a través
del aire con increíble velocidad.
Con su primer trabajo concluido satisfactoriamente,
Sindri echó un poco más de oro al fuego y le pidió
a su hermano que siguiera soplando, mientras él volvía
a salir para asegurarse la asistencia mágica. Esta vez, Loki,
aún disfrazado de tábano, picó al enano en
su mejilla. A pesar del dolor, el enano siguió trabajando,
y cuando Sindri regresó, sacó triunfante de entre
las llamas el anillo mágico Draupnir, el emblema de la fertilidad,
del que caían ocho anillos similares cada novena noche.
Ahora echó a las llamas un trozo de hierro
y con renovada precaución, para no frustrar su éxito
por el descuido, Sindri salió, dejando a Brock soplando el
fuego como antes. Loki se encontraba desesperado y se preparó
para un intento final. Esta vez, todavía con la forma de
un tábano, picó al enano por encima del ojo, hasta
que la sangre comenzó a emanar tan abundantemente que le
impidió ver lo que estaba haciendo. Alzando rápidamente
su mano por un segundo, Brock se limpió la sangre; pero a
pesar de lo corta que había sido la interrupción,
provocó daños irreparables y cuando Sindri extrajo
su obra del fuego, emitió una exclamación de decepción,
pues el martillo que había fabricado era corto de mango.
A pesar del contratiempo, Brock estuvo seguro de
ganar la apuesta y no dudó en presentarse ante los dioses
en Asgard, donde le entregó a Odín el anillo Draupnir,
a Frey el jabalí Gullinbursti y a Thor el martillo Mjöllnir,
a cuyo poder nadie podía hacer frente.
A su vez, Loki entregó a Odín la lanza
Gungir, el barco Skidbladnir a Frey y la cabellera dorada a Thor.
Pero, a pesar de que ésta creció inmediatamente sobre
la cabeza de Sif, declarando todos que era más bella de lo
que sus propios bucles lo habían sido jamás, los dioses
decretaron que Brock había ganado la apuesta, debido a que
el martillo Mjöllnir, en manos de Thor, sería de gran
valor en la última lucha contra los gigantes de hielo.
Para salvar su cabeza, Loki huyó precipitadamente.
Sin embargo, fue alcanzado por Thor, que lo trajo de vuelta y se
lo entregó a Brock, diciéndole que aunque la cabeza
de Loki era suya por derecho, no debería tocar su cuello.
Impedido de acometer su venganza, el enano decidió castigar
a Loki cosiendo sus labios juntos y, ya que su espada no los atravesaba,
tomó prestada la lezna de su hermano para tal propósito.
Sin embargo, Loki, tras soportar las burlas de los dioses en silencio
durante un corto período de tiempo, se las ingenió
para cortar el hilo y pronto volvió a ser tan locuaz como
siempre.
Fire Valkyrja
Copyright®
Senda Pagana
http://www.wicca-argentina.com.ar
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Fuentes:
Mitología Universal, tomo 2, Juan Bergua, Ediciones Ibérica.
1990
Mitología Nórdica. Heinrch Nieder. Edicomunicaciones.
1997.
Los Vikingos. H. A. Guerber. M. E. Editores. 1995
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