Chamanismo:
El
Chaman: Nexo entre los Mundos (1a. parte)
Autor: Vento

Nota del autor: Antes de empezar,
quiero aclarar que no pienso profundizar en el tema de las plantas
alucinógenas o psicotrópicas, salvo hacer una mención
superficial de estas para la explicación de este artículo.
Teniendo en cuenta lo visto anteriormente, donde
está la base introductoria que comprende al Chamanismo como
fenómeno, ahora es el momento de empezar a dedicarnos al
Chamán por sí solo, su vida y lo que lo constituye.
Lo que es un Chamán
El Chamán es un místico que tiene capacidad de entrar
en estado de éxtasis a voluntad, esta es,
la base de su poder que le permite romper con las barreras de la
realidad ordinaria y acceder a la realidad extática para
poder comunicarse con sus Dioses y resolver los problemas de su
gente. Él cumple las veces de mago, hechicero y brujo realizando
actividades del tipo fakíricas; también es el médico,
curandero, sanador, hombre-medicina (medicine-man) y médico-brujo
(witch-doctor) de la aldea; además psicopompo, médium,
vidente y augur entre otras categorías más. Esto no
quiere decir que dichos místicos sean chamanes (tampoco intento
desprestigiarlos o considerarlos menos válidos), ya que hay
varias diferencias de por medio, sino que cada uno de sus poderes
o funciones forma parte de la totalidad que es el Chamán.
Antes de poder seguir avanzando en la individualidad
del Chamán es necesario frenar y entender el papel que juegan
estos dos conceptos:
Éxtasis y realidad
extática
Es
fundamental comprender la importancia de esto, ya que sin el fenómeno
del éxtasis prácticamente ninguna experiencia puede
considerarse realmente chamanica y depende de esta poderosa herramienta
el éxito o no del Chamán en su viaje. Cuando el Chamán
entra en éxtasis, sus componentes místicos y espirituales
pasan a tomar posesión de su “yo” consciente,
creando la realidad extática. Consideremos al éxtasis
como la puerta que utiliza el Chamán para poder acceder al
lugar inmaterial (la realidad extática) del cual se vale
para poder realizar sus funciones.
No obstante, el echo de entrar en ese estado de conciencia no es
lo único que define a un Chamán, y tampoco es un Chamán
todo aquel que haya experimentado el estado de éxtasis, pero
hay que marcar una diferencia: que no todos los actos de este son
netamente chamánicos, y que Paganos de otras corrientes o
personas no-chamanes pueden utilizar y desarrollar tales técnicas.
Ahora sí, continuando con lo que es un Chamán y entendiendo
los conceptos explicados, es la cuestión
del éxtasis la que marca la principal diferencia entre él
y otros místicos; ya que para los últimos, llegar
al estado de éxtasis es un fin sí mismo y generalmente
solo se concreta cuando establecen una comunicación con las
entidades a trabajar, mientras que el Chamán va más
allá de eso: él entra en éxtasis cuando lo
desea y este es solo el principio de todas las cosas que le esperan
en la realidad extática.
Por ejemplo, una diferencia significativa entre el Chamán
y el médium (además de otros oficiantes de prácticas
similares) es que el médium al entrar en un estado extático
es poseído y controlado por espíritus o almas de los
muertos, pasando a ser un intermediario entre estos y el mundo terrenal,
estando inconsciente durante la actividad y no recordando nada de
lo sucedido cuando “despierta”. Ahora, el Chamán
al llegar al éxtasis actúa totalmente consciente en
la situación, ejerciendo control sobre ésta y sobre
los espíritus o demonios a los cuales acude, recordando y
aprendiendo de todo lo ocurrido durante el “viaje” extático.
Además, cabe destacar que el Chamán tiene una actitud
que lo distingue también porque no juzga ni le recrimina
nada a sus Dioses; pa ra él no hay acciones “buenas”
o acciones “malas” ni de parte suya, ni del hombre o
sus espíritus ayudantes, y esto es porque solamente busca
analizar los problemas desde el lado más correcto para luego
comunicarse con sus Espíritus Superiores y poder resolverlos.
Las técnicas para el éxtasis
Para poder entrar en este estado el Chamán utiliza varios
medios o métodos, ya sea mediante la música, la relajación,
una meditación profunda, cánticos sagrados provenientes
del Mundo Superior, actividades de flagelación, supresión
de los sentidos y la movilidad o al contrario, mediante un baile
o danza rítmica que va aumentando de velocidad hasta convertirse
en algo extenuante; ahí es cuando el Chamán cae al
piso como si estuviese muerto y entra en estado extático.
Otra forma de acceder al éxtasis es en lo que se llama “la
cabaña de sudor” (swet-lodge) o ceremonia del “temascal”,
donde el Chamán o la persona entra a una pequeña cúpula
cerrada en la cual se ponen piedras al rojo vivo con hierbas aromáticas
y se le echa agua, esto produce un ambiente lleno de vapor de agua,
densidad y calor, llegando a ser tal, que uno termina por rendirse
entregado a la experiencia y al cambio de conciencia. También
se ingieren plantas o sustancias psicotrópicas para alterar
al sistema nervioso y conseguir el cambio, no obstante, el uso de
estas plantas esta reservado para casos específicos y su
uso es menor de lo que se pueden imaginar; la mayoría de
los chamanes no usan este tipo de salidas.
Finalmente, queda nombrar el recurso más común y efectivo
en las comunidades chamánicas: el uso de su tambor (o la
combinación de este con otras técnicas mencionadas),
que construido de su árbol sagrado e impreso en él
sus animales de poder, tocan con ritmo imitando el sonido que emana
la Tierra desde su centro y llegan a los estados más elevados.
Las marcas de su Destino
Según los preceptos del Chamanismo Tradicional uno está
predestinado a ser Chamán porque es elegido por los propios
Dioses desde el primer momento en que nace. Esto puede ser mediante
distintas señales o marcas tanto físicas como espirituales
y/o mediante distintas situaciones o acontecimientos abruptos que
suceden en la vida del elegido.
Entre las marcas físicas encontramos pequeñas mal
formaciones, lunares de forma extraña en ciertos lugares
del cuerpo, ojos de distinto color, pelo canoso desde temprana edad,
y ya más exteriormente pueden ser enfermedades prolongadas,
problemas de salud difíciles de solucionar por métodos
corrientes, estados de epilepsia, etc.
Las marcas espirituales del futuro Chamán pueden ser actitudes
extrañas en la primeros años de edad, como por ejemplo
hablar con los animales y las plantas, tomarse cualidades propias
de los animales, contar sueños vívidos o visiones
extraordinarias. También puede que tengan la habilidad de
encontrar objetos perdidos, hipersensibilidad, alguna especie de
telepatía, predecir actitudes de otras personas antes de
conocerlas, etc.
Los acontecimientos generalmente hacen referencia a hechos sorprendentes
que le suceden al elegido, ya sea la repentina aparición
de los espíritus, antepasados o animales de poder anunciándole
su futuro como Chamán o el golpe de un rayo durante una tormenta.
Hay otras formas en las cuales puede ser anunciado de su condición;
estas pueden ser la invitación por parte de los Dioses, adquirir
los poderes mediante la herencia o la decisión pública
tomada por la comunidad de que él será un Chamán.
Como hemos visto, estos son los primeros puntos
a tener en cuenta para poder interpretar al Chamán en sí.
Igualmente queda más por ver, ya que vamos a tener que esperar
la próxima edición de la revista para poder terminar
de redondear este trabajo.
Vento
Fuentes:
Shamanismo: Pasado y presente – Roberto Rosaspini Reynolds
El Chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis
– Mircea Eliade
http://www.naya.org.ar/
http://www.mind-surf.net/drogas/chamanismo.htm
http://www.shamanism.org/
http://alaskan.com/docs/shamanism.html
http://www.sacred-texts.com/sha/
http://www.elexion.com/lakota/animals/index1.html
http://users.servicios.retecal.es/buctro/amigos/_chaman/
http://www.mind-surf.net/forochaman/
http://es.wikipedia.org/wiki/Portada
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